El comienzo del nuevo año trajo a todos los integrantes de esta institución una noticia muy triste.
El fallecimiento de queridísimo Néstor Spagnuolo a los 54 años de edad, quien venía peleando a una grave enfermedad; nos llenó de tristeza y de un inefable silencio. Asimismo el ambiente de ajedrez donde Néstor transitó durante su brillante recorrido de varias décadas se sintió conmovido por la novedad.
Nuestra Institución tiene una enorme deuda con Néstor, sus primeras clases con el gran Carlos Gentile, su enorme progreso en la adolescencia, su vuelta al Círculo cuando se recibió en Ciencias Económicas, su capacidad como dirigente, su continuo entusiasmo en la organización de actividades, su poderoso sentido de humor que lo convertía en un continuo animador de las veladas por las sedes que hemos tenido. Y tantas cosas más…
, su generosidad para ayudar a sus amigos con cuestiones contables, y sobre todo su don de gente que lo convertía en un verdadero caballero de la vida y de los trebejos.
Esta es una primera aproximación a su personalidad, dado que varios amigos nos acercaron sus impresiones sobre el gran Néstor. Para mí fue un referente y un gran amigo al que acompañamos en su última partida.
¡Hasta siempre querido Amigo!
Gustavo
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En esta primera aproximación, acercamos a Marcelo de Biase amigo de Néstor de aquella primera adolescencia en la sede de Navarro y Artigas.
A veces creemos que la idiosincrasia de los barrios lo dan los edificios, los parques, alguna tradición, un ferrocarril o una avenida. En realidad, lo que define el alma de un barrio es su gente. Gente como Néstor Darío Spagnuolo al que conocí en el Club de ajedrez de Villa del Parque de los años 80, con la camada de chicos que revolucionaron el club, entonces en su sede de la calle Navarro. Con el paso del tiempo, el egresado del San José de Villa del Parque se convirtió en mi amigo y mi contador. Seguidor incondicional de Patricia Sosa, gran profesional, hijo, persona y ajedrecista. Árbitro de ajedrez, rueda de auxilio en el salvataje del C.A.V.P. en sus momentos más duros, notebook a mano para armar los fixtures de los torneos rápidos.
Hace varias semanas que Néstor venía luchando por su salud en clara desventaja. Tantas veces lo vimos revirtiendo posiciones perdidas que nos creímos que esta vez también podría sacar un ahogado de la manga, al grito de "¡Aguante, Parque!".
Luchó, una y otra vez, pero hoy le tocó inclinar el rey. Sólo nos toca decir que lo vamos a extrañar, porque gente como él no abunda.
Un honor haber recorrido juntos parte del camino y el deseo que haya en el futuro un tablero celeste donde me vuelva a piratear dando vuelta una posición totalmente perdida.




